miércoles, 17 de noviembre de 2010

Criterios de diagnóstico del TDAH

DIAGNÓSTICO DE TDAH (DSM-IV)

• Cumplir TODOS los criterios esenciales
• + 6 ó más de los 9 ítems de déficit de atención
• + 6 ó más de los 9 Ítems de hiperactividad-impulsividad

CRITERIOS ESENCIALES

• Duración: los criterios sintomatológicos deben haber persistido al menos los últimos 6 meses.
• Edad de comienzo: algunos síntomas deben haber estado presentes antes de los 6 años.
• Ubicuidad: algún grado de disfunción debida a los síntomas deben haber estado presentes en dos situaciones o más (escuela, trabajo, casa, etc.).
• Disfunción: los síntomas deben ser causa de una disfunción significativa (social, académica, familiar…).
• Un niño puede cumplir los 18 criterios del TADH pero si no le afectan su vida diaria no es un niño hiperactivo.
• Discrepancia: los síntomas son excesivos comparando con otros niños de la misma edad y CI.
• Exclusión: los síntomas no se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.

CRITERIOS DE DÉFICIT DE ATENCIÓN

1- A menudo no presta atención suficiente a los detalles o incurre en errores por descuido en las tareas escolares, en el trabajo o en otras actividades.
2- A menudo tiene dificultades para mantener la atención en tareas o en actividades lúdicas.
3- A menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente.
4- A menudo no sigue instrucciones y no finaliza tareas escolares, encargos u obligaciones en el lugar de trabajo.
5- A menudo tiene dificultad para organizar tareas y actividades.
6- A menudo evita, le disgustan las tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido.
7- A menudo extravía objetos necesarios para tareas o actividades.
8- A menudo se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes.
9- A menudo es descuidado en las actividades diarias.

CRITERIOS DE HIPERACTIVIDAD E IMPULSIVIDAD

1- A menudo mueve en exceso manos y pies o se remueve en su asiento.
2- A menudo abandona su asiento en la clase o en otras situaciones en que se espera que permanezca sentado.
3- A menudo corre o salta excesivamente en situaciones en las que es inapropiado hacerlo.
4- A menudo tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio.
5- A menudo está en marcha o parece que tenga un motor.
6- A menudo habla excesivamente.
1- A menudo precipita respuestas antes de haber sido completadas las preguntas.
2- A menudo tiene dificultades para guardar su turno.
3- A menudo interrumpe o estorba a otros.

El cazo de Lorenzo

lunes, 15 de noviembre de 2010

La importancia de poner normas en casa

Poner límites claros y razonables es una de las tareas que tenemos los adultos para que los niños/as no se conviertan en pequeños tiranos/as y aprendan a convivir con lo demás.

Algunos consejos prácticos a la hora de poner límites a los hijos son los siguientes:

1. Mostrar objetividad. Es frecuente oír “pórtate bien”, “se bueno”. Dichas expresiones pueden resultar imprecisas. Los niños lo entienden mejor si se ponen normas de una forma más concreta. (“Habla bajo”, “dame la mano al cruzar”, “no corras en el pasillo”…)
2. Ofrecer opciones. Dar a los niños la oportunidad limitada de decidir como cumplir “las ordenes”. Así tienen una sensación de poder y control, reduciendo las resistencias. (“Es la hora de vestirse, ¿Eliges tú la camiseta o lo hago yo?”).
3. Ser firmes. Ejecutar con voz segura, sin gritos y con mirada seria lo que se quiere hacer cumplir.
4. Acentuar lo positivo. Expresiones como el “no “o “para” dicen lo que es inaceptable pero no explican que comportamiento se debería tener. Es más oportuno decir a un niño lo que debe hacer “habla bajo”, antes de lo que no debe hacer “no grites”.
5. Mantenerse al margen. Cuando se dice “quiero que te vayas a la cama ahora mismo” se está creando una lucha de poder personal con los niños. Una buena estrategia es hacer constar las reglas de forma impersonal (“Son las 9. Hora de acostarse”. Y se le enseña el reloj).
6. Explicar el porqué. Evitar dar una larga explicación que les distraiga, es decir, manifestar la razón en pocas palabras (“No muerdas a las personas. Eso hace daño”).
7. Sugerir una alternativa. Así aprenden que sus sentimientos y deseos son aceptables. (“Entiendo que te guste mi pintalabios pero eso no es para jugar, aquí tienes un lápiz y un papel”, “no puedes comer un caramelo antes de cenar, pero te podrás comer una natilla después).
8. Ser consistente. Las rutinas y reglas de familia deben ser consistentes día tras día, aunque se este cansado o indispuesto.
9. Desaprobar la conducta, no al niño. Dejar claro a los niños que la desaprobación está relacionada con su comportamiento y no directamente con ellos. En vez de decir “eres malo” decir “no muerdas”.
10. Controlar las emociones. Cuando se está muy enfadado, se castiga más seriamente y se puede ser sin querer ser más abusivo verbal y/o físicamente.

En resumen, las familias deben poner las normas que consideren justas, exigir que se cumplan, actuar con seguridad y firmeza, desde el conocimiento de los niños y el cariño que les tienen a sus hijos, sabiendo que son el modelo a imitar y sabiendo que la valoración y respeto son una meta y una guía para ellos.

martes, 9 de noviembre de 2010

TDAH Definición

El trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH), es un trastorno que se inicia en la infancia y se caracteriza por dificultades para mantener la atención, hiperactividad o exceso de movimiento e impulsividad o dificultades en el control de los impulsos.

El TDAH se ubica en la clasificación de los trastornos mentales del APA (Asociación Americana de Psiquiatría), en el apartado de trastornos por déficit de atención y comportamiento perturbador (DSM IV, cuarta edición del manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, 1994).

De acuerdo con ésta clasificación, se establecen 3 subtipos del TDAH, según la presentación del síntoma predominante:
Tipo con predominio del déficit de atención.
Tipo con predominio de la impulsividad-hiperactividad.
Tipo combinado, donde predominan tanto sintomas de desatención como de impulsividad-hiperactividad.
La característica esencial del TDAH es un patrón persistente de desatención y/o hiperactividad-impulsividad, más frecuente y grave que el observado habitualmente en sujetos de un nivel de desarrollo similar.